El mercado laboral continúa ajustándose a nuevos requerimientos y pone cada vez más énfasis en el factor humano. Así lo confirma el estudio “Habilidades más buscadas”, elaborado por Laborum, que revela que el 57% de los especialistas en Recursos Humanos en Chile identifica el trabajo en equipo como la competencia social más valorada y, al mismo tiempo, una de las menos presentes en los talentos disponibles.
Esta cifra refleja una transformación estructural en la manera en que las organizaciones evalúan, seleccionan y desarrollan talento.
Una brecha que impacta en la estrategia empresarial
El estudio muestra que el mercado demanda una integración equilibrada entre habilidades humanas y tecnológicas.
En el ámbito técnico, el 66% de los expertos señala que el manejo de software o programas informáticos es la habilidad dura más solicitada.
Sin embargo, las competencias sociales lideran las prioridades:
- Trabajo en equipo: 57%
- Comunicación: 46%
- Empatía: 43%
La tendencia no es exclusiva de Chile. A nivel regional:
- 69% en Perú
- 68% en Argentina
- 62% en Ecuador
- 57% en Panamá
Las cifras coinciden en que las habilidades blandas son hoy las más requeridas y también las más escasas.
Idiomas y especialización técnica: la otra cara del talento
En materia de habilidades duras, el estudio identifica nuevas exigencias:
- 49% destaca que hablar un segundo idioma es una competencia clave.
- 43% menciona el manejo de software.
- 37% valora competencias técnicas especializadas.
El estándar profesional actual exige perfiles capaces de combinar dominio técnico con habilidades interpersonales sólidas.
Las habilidades, eje central en la selección
El proceso de contratación también está cambiando. El 91% de las organizaciones afirma que considera las habilidades como un factor decisivo en sus procesos de selección.
Respecto al equilibrio deseado:
- El 58% busca balance entre habilidades duras y blandas.
- El 40% prioriza las blandas.
- Y solo 2% se enfoca exclusivamente en habilidades técnicas.
Entre quienes privilegian habilidades blandas, el 35% las asocia a un mejor ambiente laboral y el 31% a un mayor equilibrio para el éxito profesional. En tanto, quienes apuestan por ambas categorías lo hacen principalmente para:
- Lograr equilibrio laboral (31%).
- Facilitar adaptabilidad (26%).
- Mejorar eficiencia operativa y colaboración (23%).
Además, el estudio indica que el grupo etario entre 31 y 40 años concentra las habilidades más desarrolladas: el 34% posee las habilidades blandas más sólidas y el 40% las técnicas más destacadas.
Capacitación estratégica: la respuesta sostenible
El propio estudio señala que el 71% de las organizaciones ya está implementando estrategias para potenciar estas habilidades, entendiendo que el talento integral impacta directamente en el clima laboral y el desempeño.
Este escenario confirma una tendencia clave: la solución no está únicamente en atraer talento externo, sino en fortalecer sistemáticamente el capital humano interno.
Por lo tanto, la formación deja de ser un proceso operativo y se convierte en una decisión estratégica que debe:
- Diagnosticar brechas reales.
- Diseñar rutas de aprendizaje alineadas al negocio.
- Integrar tecnología para seguimiento y análisis.
- Medir impacto en desempeño y productividad.
De la escasez a la ventaja competitiva
El mercado laboral está evolucionando hacia un modelo donde la combinación de habilidades humanas, dominio tecnológico y aprendizaje continuo define la competitividad.
Las organizaciones que liderarán en los próximos años no serán aquellas que compitan por el talento disponible, sino las que desarrollen sistemáticamente las competencias que su estrategia requiere.
Invertir en formación continua, integrar tecnología y diseñar modelos de aprendizaje alineados al negocio hoy es una decisión estratégica que definirá el crecimiento organizacional en el mediano y largo plazo.


