En 2023, Chile destinó 0,41% de su PIB a I+D. Aunque muestra avance, sigue por debajo del 1% que debiera invertir según su nivel de ingreso y lejos del promedio OCDE de 2,7%. A eso se suma otro dato relevante: solo 1.804 empresas, equivalentes al 0,8% del total, declaran realizar I+D, y apenas un 10,7% de las empresas declaró haber innovado en 2022.
Los datos provienen del estudio de Corfo e Icare sobre empresas usuarias de la Ley I+D, el que revela un desafío importante: Chile necesita convertir la innovación en una práctica organizacional sostenida, no solo en una intención o una idea atractiva.
El estudio muestra que las empresas innovan para competir mejor, resolver problemas concretos, abrir nuevas oportunidades y responder a exigencias del entorno. Es decir, la innovación aparece cuando se conecta con el negocio. Sin embargo, todavía cuesta activarla a escala. Aunque la Ley de Incentivo Tributario a la I+D permite recuperar hasta un 52,55% de los gastos certificados, solo un tercio de las empresas que hacen I+D declara conocerla y apenas un 3,8% la utiliza efectivamente. En 2023, de US$578 millones invertidos en I+D empresarial, solo US$80 millones pasaron por certificación de Corfo.
¿Por qué ocurre esto? El propio informe apunta a una respuesta clara: innovar no depende solo de recursos o tecnología. También requiere liderazgo, organización, disciplina, métricas y procesos internos capaces de sostener la incertidumbre y transformarla en aprendizaje. Incluso plantea que no se necesita partir con un gran laboratorio, sino con una estructura que permita documentar, ordenar iniciativas y aprender de manera sistemática.
Es en este punto donde la innovación se conecta directamente con la gestión del talento. Una empresa no innova de manera sostenida solo porque tiene buenas ideas, sino porque cuenta con personas preparadas, procesos de aprendizaje activos, adopción tecnológica y una cultura capaz de impulsar y sostener el cambio. Por eso, un ecosistema interno de gestión del talento deja de ser un apoyo complementario y se convierte en una condición estratégica para innovar con consistencia. El estudio refuerza esta mirada al mostrar que la innovación necesita institucionalizarse para convertirse en una capacidad real dentro de las organizaciones.
En ese escenario, DL actúa como un aliado estratégico al integrar tecnología, formación y consultoría para instalar capacidades transversales en las empresas, con foco en escalabilidad, integración y medición de impacto. Nuestra propuesta de valor permite construir sistemas de aprendizaje que fortalecen capacidades, aceleran la adopción y conectan la formación con resultados concretos para el negocio.
Hoy las ideas siguen siendo fundamentales, pero la verdadera diferencia está en la capacidad de convertirlas en acción, sostenerlas en el tiempo y transformarlas en valor para la organización.


