En Chile, la capacitación laboral es altamente valorada, pero todavía no logra instalarse como una práctica continua para la mayoría de los trabajadores. Aunque las personas reconocen su importancia para desarrollarse, adaptarse a los cambios y mejorar sus oportunidades laborales, los datos muestran una brecha preocupante: solo un 30,2% declara capacitarse mensualmente. En otras palabras, apenas 3 de cada 10 trabajadores accede a formación de manera frecuente, mientras una parte importante de la fuerza laboral sigue participando en procesos esporádicos.
Esta realidad abre una pregunta clave para las empresas: ¿la capacitación está llegando con la frecuencia y profundidad que hoy exige el mundo laboral? En un contexto marcado por la transformación digital, la automatización y la irrupción de nuevas tecnologías el desafío está en construir modelos de aprendizaje más continuos, accesibles y conectados con las necesidades reales.
Según los datos del estudio Rankmi Pulso Aprendizaje marzo 2026, Chile presenta una señal de alerta relevante: un 9,7% de las personas declara no capacitarse nunca. Este dato instala una conversación urgente sobre exclusión formativa, especialmente en un escenario donde las habilidades laborales cambian con rapidez y donde las empresas necesitan equipos preparados para responder a nuevos desafíos.
Lo más relevante es que esta brecha no parece estar relacionada con una falta de interés por aprender. El mismo estudio muestra que la capacitación alcanza una valoración de 9,1 de 10 entre los trabajadores. Es decir, las personas reconocen el valor de formarse, actualizarse y adquirir nuevas herramientas. El problema, entonces, radica en la capacidad de las organizaciones para transformar esa valoración en experiencias de aprendizaje.
Esta situación convive con un sistema robusto de financiamiento para capacitación, donde la Franquicia Tributaria cumple un rol central. De acuerdo con la Evaluación de Impacto de la Franquicia Tributaria de la DIPRES, publicada en septiembre de 2025, muestra que la Franquicia Tributaria es utilizada principalmente por grandes empresas: cerca del 88% de las personas capacitadas proviene de este segmento, mientras que un 10% corresponde a empresas medianas y apenas un 2% a empresas pequeñas.
Este dato nos lleva concluir que la capacitación existe, se financia y es valorada, pero no llega con la misma fuerza a todos los trabajadores ni a todos los tipos de organización.
Además, muchas organizaciones siguen asociando la capacitación a modelos formales, cursos extensos y ciclos anuales. Si bien estos formatos siguen siendo necesarios, pueden resultar insuficientes cuando se transforman en el único camino. Hoy, las empresas necesitan complementar la capacitación tradicional con modelos más ágiles, digitales, modulares y conectados con el trabajo diario.
La exclusión formativa implica también quedar fuera de nuevas herramientas, conversaciones y competencias críticas para el desarrollo profesional. Una persona que no se capacita pierde oportunidades de crecimiento; una empresa que no forma de manera continua arriesga productividad, adaptación y sostenibilidad.
Por eso, el desafío para las áreas de Recursos Humanos, Capacitación y Desarrollo Organizacional es avanzar hacia estrategias de aprendizaje más inclusivas y medibles. Esto implica identificar quiénes no se están capacitando, en qué áreas se concentran las brechas, qué barreras enfrentan los equipos y qué formatos resultan más efectivos según la realidad operacional de cada organización.
Chile necesita pasar de una lógica centrada en cursos aislados a una estrategia de desarrollo de capacidades. Esto supone combinar formación e-learning, rutas de aprendizaje, microcontenidos, programas por rol, acompañamiento, medición de impacto y tecnología que permita hacer seguimiento real del avance de las personas.
En DL ayudamos a las organizaciones a enfrentar estas brechas con soluciones de aprendizaje que integran tecnología, formación y consultoría. Diseñamos academias corporativas, rutas formativas y programas especializados para que la capacitación llegue a los equipos, se pueda medir y contribuya al desarrollo de capacidades reales dentro de las empresas.


